"No puedo continuar así" Se repetía a si misma L mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas. Sus ojeras, su falta de interés a ciertas cosas que antes le producian alegría, su tristeza, sus nervios, no eran características de ella y quien la conocía podia darse cuenta de su cambio. Si, definitivamente era amor, ese amor enfermo que te vuelve feliz pero dependiente, que te da una sonrisa mientras te golpea, que lo necesitas pero no sabes para que.
Este sentimiento nuevo para L la estaba derrumbando, estaba reemplazando su gran sonrisa por marcas y llanto. Pero aun así no lo podía abandonar, ni ella ni C. Es que ambos estaban hundidos en esa enfermedad, ambos creían que se necesitaban para seguir adelante, y aun luego de tiempo separados no pudieron descubrir si solo era una ilusión lo que sentían o no.
L y C se amaban, de eso nadie podía tener duda, pero era tanto amor, tanta locura, tanto deseo de no perder a esa persona que se volvían ciegos. Ella no quería a nadie mas que a C, pero no lo soportaba, deseaba despertarse y no recordar quien era él, pero al mismo tiempo lo veía y rogaba jamas separarse. Y C, amaba a L, se podía ver como su rostro se iluminaba cuando ella llegaba, pero no confiaba en ella, y no sabia controlar esa falta de confianza, se enloquecía, se volvía todo lo contrario a lo que realmente era.
Fue mucho tiempo de idas y vueltas, de rupturas y reconciliaciones, tal vez por amor, tal vez por costumbre, tal vez por miedo a no encontrar a nadie mas que les produzca ese amor, pero al fin y al cabo duraron. Pero su amor termino de una de las peores e infantiles maneras en las que se puede terminar cuando dos personas se aman.
Todo el amor que C sentía por L fue resumido en una simple y desgarradora palabra. Ella, al leer eso sintió un nudo en la garganta que no pudo explicar, y aguanto, aguanto para fingir que todo estaba bien. Es que L había escuchado y leído muchas veces esta palabra por parte de él, y si bien le dolía, sabia que era un mecanismo de defensa que utilizaba para no demostrar todo el dolor que sentía. L, por primera vez, decidió no lastimarlo, y simplemente se fue, despareció de su vida sintiendo que esta vez podía ser el final. Ella sabia que su amor a pesar de todo era verdadero pero también imposible. Y si bien se fue, cada día recordaba su sonrisa, todas las veces que él estuvo cuando nadie mas estaba, todo lo que hermoso que había sido la vida a su lado... Y lo esperaba, a pesar de que no debía hacerlo, mientras desde lejos veía como él cambiaba, como se volvía feliz, y, de a poco, fue olvidando el sonido de su voz, las expresiones que ella amaba, sus bromas, y un día se olvido que no debía olvidarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario